Enciendes el monitor con un disfraz invisible
es el juego de la pasión ficticiade
las confesiones sexuales
de la memoria repleta de sangre.
Tres países tienen sexo en una cama falsa
y escupen verdades por todo el cuerpo.
A un mes de vernos el rostro
hemos llegado al sitio prohibido
en donde alguien seduce con un labial rojo la boca de otra chica,
en donde hay caricias del lenguaje más frío
caricias de los labios más finos
de la respiración más tibia.
Peticiones eróticas
ropa afrodisíaca
aromas a sueños
sabores infinitos.
Allí está el poema, dijimos,
uno para recompensar los tantos perdidos
y al quinto silencio entendimos todo
leímos las últimas líneas y apagamos el monitor.

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